Saborear un habano es
comparable a catar un buen vino; así, los fumadores
expertos hablan de "degustar" el sabor del humo, ya que
las glándulas gustativas son el mejor conductor del
placer de un BUEN PURO. Una bocanada, en la que se
paladean la complejidad y la lograda combinación de los
sabores presentes en un tabaco, es comparable al placer
que provoca un vino excelente o una comida exquisita.
Los clubs y bares de
habanos están floreciendo en las principales ciudades
del mundo. Londres, por su capacidad de comercio y
consumo, es la meca. La prohibición de fumar en los
sitios públicos de Estados Unidos ha ocasionado un
crecimiento explosivo de los locales para puros. Sobre
ellos actúa como faro la revista Cigar Aficionado, con
una tirada mensual de 750.000 ejemplares. En Europa,
donde las opiniones sobre el degustar un habano son más
liberales, los pocos clubes que existen siempre han sido
para el verdadero goce de los puros, más que un refugio
de activistas de la causa.
Donde quiera que usted
se encuentre, no le tomará mucho tiempo apreciar que, el
amante de los habanos vive y convive en ambientes de
camaradería. Ese ambiente es mucho más amable, más culto
y más perfumado.
Los HABANOS hacen
posible disfrutar una experiencia única, y ello, por los
siguientes motivos:
Son muy pocas las
variedades de tabaco que se usan para elaborarlo, cuyo
cultivo y añejado son extremadamente cuidadosos.
El proceso de
fermentación de las hojas hace que éstas pierdan gran
parte del amoniaco que contiene la hoja.
Los puros están
diseñados para arder a temperaturas muy bajas, es decir,
el tabaco no debe carbonizarse ni calentarse en exceso,
para que no pierda su suavidad.
El humo no es un
elemento secundario, sino la clave del placer. En él
residen el sabor y el aroma de un puro, cuando entra y
sale de la boca y deja latente su sabor particular (una
sensación no expresable con palabras, sólo con humo, las
más efímeras de todas las sustancias).
Respecto al sabor:
aunque los cuatro sabores básicos son el dulce, agrio,
salado y amargo, el humo de los puros puede presentar
una variedad infinita de ellos (con matices similares a
los utilizados por los catadores de vinos: ácido,
áspero, suave, fuerte, con cuerpo, rico y equilibrado);
un mismo puro puede presentar varios matices de sabor y
cada uno de ellos poseer su propio cuerpo e intensidad
(haciendo que cada bocanada tenga su propio gusto y
regusto). Además, el habano cambia su sabor a medida que
se degusta, e incluso el sabor puede variar si se
disfruta acompañado de determinadas comidas, licores o
personas.
Pero, aparte del
sabor, los HABANOS se pueden disfrutar también con el
olfato, la vista y el tacto. En definitiva, un cúmulo de
placeres que mantendrán al degustador hechizado toda una
vida.
EL PLACER DE
DEGUSTAR UN BUEN PURO
1º.- Llévese el puro
encendido a los labios y, antes de dar la primera
bocanada, sople a través del mismo para expulsar todo
sabor desagradable producido por el encendido.
. 2º.- hecho esto,
llene su boca con el humo frío y reténgalo sin
inhalarlo; retire el puro de la boca y suelte el humo
lentamente; antes de dar la siguiente bocanada, aguarde
unos instantes.
3º.- no lo deguste
precipitadamente, sino a intervalos de un minuto más o
menos para que el puro no se apague.
4º.- cuanto más rápido
lo deguste menos placentera será la experiencia, ya que
el puro se calentará en exceso y tendrá un sabor amargo.
5º.- La cabeza del
puro debe estar lo más seca posible, por lo que evitará
tenerlo en la boca demasiado tiempo (no lo masque ni lo
sostenga entre los dientes mientras esté realizando otra
actividad); un puro húmedo empieza a perder sabor cuando
el alquitrán y la nicotina se mezclan con la saliva; no
lo sostenga en la boca más de tres minutos durante la
fumada.
6º.- el sabor que
tiene la primera mitad del puro es distinta a la de la
segunda, la cantidad de humo aumenta y el sabor se
intensifica, lo que no siempre es positivo,
SOLO SI LO DEGUSTA CON CALMA Y LE
DA TIEMPO PARA DISFRUTARLO.
Este momento se
produce tras haber degustado una tercera parte del puro
(los fumadores expertos perciben el momento en que el
puro ha desprendido su verdadera esencia y lo apagan
satisfechos, antes de llegar a ese momento; otros, que
nunca abandonan, acabarán por tener una sensación
desagradable en la boca, cuando el sabor del puro llegue
a su máxima agrura); asimismo, el olor que desprenderá,
no hará más que justificar las quejas de los que se
oponen al placer.
7º.- sujete el puro
suave pero firmemente; no lo aplaste con los dedos como
un cigarrillo (a fin de no deteriorarlo y obstruir el
tiro); debe utilizar el dedo pulgar, el índice y el
corazón.
8º.- para sacudir la
ceniza acumulada, tome una calada a fin de encender el
pie y dé un toque pequeño de la ceniza en le cenicero;
lo ideal es dar un golpe en seco, que deje al
descubierto el pie del puro encendido, eso se logra sin
tocar el cenicero solo con los dedos.
9º.- el cenicero debe
ser el lugar final de reposo de un puro; déjelo apagar
por sí solo, se consumirá rápidamente y generará el
mínimo olor.
Apagándolo con los
dedos o aplastándolo sobre el cenicero, solo esparcirá
más restos de tabaco y, con ello, humo desagradable. El
olor a puro fumado y frío no es, precisamente, una
fragancia y, por ello, es aconsejable no dejar los puros
acabados en lugares cerrados; además, el maravilloso y
largo proceso de elaboración de un HABANO merece nuestra
consideración pues pasa mucho tiempo para que le gran
embajador de Cuba llegue a sus manos.
10º.- a veces,
disfrutar de su HABANO se torna complicado: a) puede que
el puro no tire bien (por una ligada demasiado prieta,
al haberse formado un andullo en la tripa que bloquee el
trayecto del humo o por exceso de humedad), entonces su
sabor es inferior y tiene tendencia a apagarse. b) un
puro con poca tripa corre el riesgo de quemarse y
resultar áspero, a causa de la gran cantidad de humo que
generará en muy poco tiempo. c) puede que un puro se
consuma con demasiada rapidez y de modo no uniforme
alrededor de la capa, bien a causa de una pobre
elaboración o de una humectación inadecuada. Esto sucede
cuando compramos tabacos falsos, ya que quien los vende,
no le importa su cliente. Ante estas situaciones, lo
mejor es transmitir sus quejas al tabaquero que se los
vendió.
En el tabaco original
es probable que un puro le salga malo, ya que esta hecho
por personas y es totalmente artesanal pero es poco
probable que le suceda. Tenga cuidado con las tiendas
que le den el mejor precio, solo son un escaparate de
venta y se dedican a timar; EL
HABANO TIENE UN COSTO, COMO CUALQUIER PRODUCTO DE LUJO.
EL tiempo reservado
para degustar un habano, es tiempo perdido si lo emplea
en otra cosa.
MÍSTICA DEL PURO
Existen muchas razones
por las que disfrutamos un buen HABANO. A veces nos
proporciona un sentido de placer al celebrar el
nacimiento de un hijo, un matrimonio, un ascenso, o
simplemente complementar una buena comida. Encender un
cigarro especial, destapar una botella de buen vino o
champagne, todos representan para nosotros la búsqueda
de la buena vida.
Degustar HABANOS tiene
diferentes significados para la gente que los fuma. Para
algunos, representa el símbolo de un status que en
tiempos remotos estaba reservado para la aristocracia y
los ricos. Hoy en día, toda clase de hombre puede
disfrutar de un buen cigarro, al igual que una botella
de buen vino, una cerveza holandesa importada, o whisky
escocés añejo. Para el profesional joven, que ha tenido
éxito, fumar HABANOS es un modo de demostrar uno de los
símbolos de su éxito e individualismo.
Desde el presidente de
una corporación, al actor de Hollywood, al profesional
joven, así, como el ciudadano común, pueden todos
disfrutar un buen HABANO. ¿Y por qué no? Si su
presupuesto no permite el consumo de HABANOS caros en
forma regular, entonces se puede disfrutar un buen
HABANO de entre los menos caros.
A un nivel más
introspectivo, un buen HABANO nos brinda la calma
requerida cuando estamos solos al final del día.
Disfrutamos la soledad en compañía de un tabaco al pasar
ese momento de reflexión y contemplación, que nos ayuda
a estar en paz con nosotros mismos.
No hay duda que la
mística de un buen Habano ha proporcionado deleite
espiritual a los fumadores por más de 150 años. En el
agitado mundo de hoy, donde la palabra stress, se ha
convertido en parte indispensable del mundo
contemporáneo de alta tecnología en que vivimos, un buen
Habano después de la comida ha llegado a simbolizar una
forma de consuelo y compañerismo confortante.
Afortunadamente, el consumo de Habanos ha trascendido
las fronteras sociales, culturales, económicas y
políticas. En ausencia de la convergencia de puntos de
vista cordiales en la escena del mundo político de los
últimos cincuenta años, los buenos tabacos,
especialmente los habanos, han llegado a representar uno
de los pocos denominadores comunes entre la gente de
diferente orientación y persuasión política.
Lenin, Fidel Castro y
Che Guevara, a los conservadores como Winston Churchill,
John Wayne y Nubar Gulbenkain, todos han disfrutado la
mística del Habano. ¿Y quien sabe lo que dedujeron de
sus Habanos mientras tomaban decisiones importantes?
Imagino que lo primero que dijeron al pensar fue: que
buen habano está en mi boca.
En el campo de la
literatura, a Mark Twain le encantaban los tabacos,
especialmente los Habanos. Rudyard Kipling en The
Betrothed se entusiasma locamente por los Habnos Por
Larrañaga, Henry Clay y Partagas. Somerset Maugham
encomió los placeres de un Habano como uno de los
mejores placeres por él conocidos. Su sueño era que
algún día, cuando tuviese dinero suficiente, disfrutaría
un cigarro después del almuerzo y la cena. Su sueño se
hizo realidad.
A Nubar Gulbenkain,
uno de los hombres más ricos del mundo en la década de
los 60, le preguntaron una vez que cómo podía, como buen
capitalista, seguir fumando tabacos cubanos cuando Cuba
se había convertido en un estado comunista
revolucionario. Su respuesta fue que aunque el mismo
diablo llegase a ser dueño de Vuelta Abajo (en Pinar del
Rió, donde se producen los mejores cigarros del mundo)
seguiría fumando Habanos.
El habano ha sido como
un amigo y buen compañero para muchos artistas, autores
y líderes del mundo. Esto nos recuerda las ahora famosas
palabras proferidas por el gerente de la tabaquería
Dunhill a Winston Churchill durante el ataque relámpago
a Londres: "Sus Habanos están a salvo, Señor".
La vida de Winston
Churchill representaba la grandeza del espíritu humano.
Había estado expuesto al tabaco habanero en su propio
imperio, durante un viaje que hizo a Cuba en 1895. A
partir de esa ocasión, raras veces se veía sin su famoso
tabaco. Durante toda su vida, (vivió 91 años) Churchill
sujetaba un cigarro en casi toda función pública que
asistía: visitando un buque de guerra británico,
mientras pasaba revista a las tropas en África, durante
la Segunda Guerra Mundial, en Yalta con Stalin y
Roosvelt, y aún después de perder las elecciones ante
Clement Atlee después de la guerra. Hay fotografías que
representan a Churchill disfrutando su gran Habano doble
corona mientras pinta o pone ladrillos en su jardín.
Winston Churchill
ciertamente era, en espíritu, un hombre renacentista. Su
dominio supremo del idioma inglés, su arte, su juicio
estratégico durante la guerra, y su valerosa y elocuente
oratoria, sustentaban e inspiraban al pueblo británico
en sus horas más funestas. Y su amado Habano era su
eterno compañero en momentos de tristeza y triunfo.
El dijo: siempre tengo
el sabor de Cuba en mi boca.
RITUAL DEL PURO
En todo ritual se
observa un acto de profunda concentración y respeto, es
un instante de introspección que otorga una conexión,
íntima y verdadera con todo lo que nos rodea.
Degustar un Habano
significa sentir y apreciar el aroma, el sabor, las
formas del humo y la pausa hechizante que transfiere al
fumador, que lo vive como una ceremonia íntima. Así
observa los movimientos propios de un instante sagrado,
realizando con delicadeza y concentración todos los
pasos abrir el humidor o tomar el cigarro en las manos,
encenderlo a conciencia, y degustarlo lentamente para
percibir todos los matices y las significantes
variaciones en su sabor y aroma, hasta que el puro se
apague por sí mismo.
Los amantes de los
puros son conocidos por su aprecio a las buenas comidas,
vinos y licores y eligen la combinación más apropiada
para cada momento particular. Algunos aconsejan que el
mejor momento para degustar un puro es después de las
comidas, acompañando al postre, el café, junto a un
cognac, licor o champagne. No importa en donde o cuando,
sino disfrutar de la relajación y satisfacción de
degustar un buen Habano.
LA CENIZA
La ceniza es señal
sobre algunas de las características de su puro. Un puro
que se enrolla bien, puede quemarse despacio y crea una
ceniza tiesa entre dos a tres pulgadas de longitud sin
doblarse o romperse. Se parece al propio puro excepto en
que es gris.
En caso de que la
ceniza se queme o se quiebre rápidamente, probablemente
no fue torcido debidamente. Si el color ceniza empieza a
variar en tonos más oscuros seguramente la mezcla de la
hoja no cumplía estándares normales de calidad.
La calidad del humo no
es afectada por la longitud de la ceniza. Un sabor
caliente o amargo, o cualquier otro tipo de variaciones
que ocurran mientras esta degustando el puro, son
indicaciones de calidad pobre, bien sea en la mezcla de
la hoja o en el enrollado. Un gran puro de calidad
normalmente puede fumarse más allá de la Venda.
A veces, cuando usted
deguste un puro después de la anilla, el sabor empezará
a ser amargo. La mayoría de los expertos recomiendan
abandonarlo, pero es aconsejable tener más paciencia,
permitir que se queme suavemente en el cenicero
apropiado. Un puro bueno puede mantener sus lentas
cualidades ardientes de 3 a 5 minutos sin ser resoplado.
Bastante a menudo se quemará más allá del alquitrán,
resurgiendo su maravilloso sabor original.
LA ELECCIÓN DEL
PURO
Todos los aficionados
hemos afrontado nuestras primeras compras de puros con
un nerviosismo similar al de otras "primeras
experiencias"; no se tiene claro qué preguntar, cómo
coger los Habanos, qué marcas debemos pedir etc... No se
preocupe, que no cunda el pánico: no hay posibilidad de
cometer errores al elegir un puro, es cuestión de gustos
y, además, los buenos vendedores de puros siempre están
dispuestos a dedicar su tiempo para asesorar a los
principiantes.
De todas formas,
siempre le dará mayor seguridad seguir estos consejos:
* Elija un buen
proveedor: será uno de los profesionales más importantes
de su vida, le aconsejará, le informará de nuevas marcas
y productos, podrá hacerle encargos especiales
conservará en su cava su propio stock de puros etc. Para
elegirlo hágase preguntas: ¿cómo almacena sus puros?,
¿es un buen conversador? ¿Le dedica parte de su tiempo?
* Para empezar, le
sugerimos probar un Habano; ¿qué marca y vitola probar?:
su proveedor habitual le guiará, nosotros nos decantamos
por dos vitolas: corona y petit corona (ambas de cepo 42
y longitudes 142 y 129, respectivamente). Elija una de
ellas y pruebe su sabor en diferentes marcas.
* El siguiente paso es
el sabor (suave o fuerte): si Vd. degusta más de un
Habano diario, éstos deben tener un sabor similar o ir
incrementándolo a lo largo del día. Nunca deguste un
Habano suave después de uno de sabor más fuerte, ya que
no podrá apreciarlo.
* El sabor de un
Habano se intensifica a medida que se fuma, con
frecuencia su fortaleza no se percibe hasta que se
encuentra por la mitad, por eso, debe seleccionar el
largo de su cigarro según el tiempo que tenga para
degustarlo.
* Los Habanos de
calibre grueso arden más lentamente y tienden a tener un
sabor más acentuado que los finos.
* El color de las
capas puede variar de unas caja de Habanos a otra, de
maduro a claro; los que creen que los Habanos de capas
oscuras poseen un sabor más fuerte no tienen razón: es
la liga de las hojas que integran la tripa, la que dicta
el sabor; si acaso, las capas oscuras son más dulces al
paladar si se comparan con las claras.
* La forma de los
Habanos es, básicamente de dos tipos: los parejos
(rectos) y los figurados (irregulares).
* Esté atento a los
caracteres de la capa.
* El color debería ser
homogéneo, sin manchas, pero las solares serían válidas.
* A pesar de que el
puro no debe tener excesivos filamentos, los de las
hojas son parte característica e indicadores de su
origen: por ejemplo la capa Camerún produce una
sensación rugosa al tacto y tiene más filamentos que la
capa Connecticut, cuya textura es más lisa.
* Una capa cuyo brillo
es aceitoso, indica que ha sido bien curada y
humedecida; bajo una humedad del 70%, el tabaco segrega
el aceite y adquiere una textura sedosa, esto ocurre
solo con el Habano. Un puro seco, quebradizo o con
fisuras en la capa, es del todo inaceptable.
* La textura de un
puro es también importante: debe sujetarlo con
delicadeza (por el pie, para no dañar la perilla) y
compruebe que no tiene ninguna parte dura o blanda (que
evidenciaría la pobre elaboración de la tripa, lo que
afectaría al tiro).
* El peso puede
revelar si el torcido es apretado o suelto y si el tiro
resultará más o menos fácil.
¿Qué cantidad
comprar?
La respuesta depende
de su bolsillo, pero lo normal es que desee comprar más
de un cigarro; en ese caso, la petaca (un paquete de
cinco unidades) es una buena oportunidad para adquirir
varios puros a mejor precio; Las cajas de 25 unidades:
examine la caja atentamente para asegurarse de que todos
los puros son del mismo color, una muestra de la
precisión del fabricante. En algunos casos, el nombre
del puro indica el estuche en que éste está guardado:
por ejemplo un 8-9-8 toma el nombre del método de
distribución de los puros en tres filas (8 en la parte
inferior, 9 en el centro y 8 en la superior); el término
Amatista se refiere al recipiente de cristal con 50
unidades. También existen los tubos individuales,
empaquetados en tubos herméticos de aluminio, cristal o
madera. Nuestro consejo es que en su primera compra
adquiera una selección de coronas o petit coronas de
varias marcas, a fin de ir conociendo la variedad
existente, pudiendo más tarde comprar ya una petaca o
una caja de la que más le haya satisfecho.
ENCENDIDO DEL PURO
Encender un Habano es
un acto de celebración, un brindis; el modo de
encenderlo determinará su sabor y combustión y, por este
motivo, resulta muy importante hacerlo como es
debido. Con un puro en una mano y un encendedor (o
fósforo de madera) en la otra, da comienzo el ritual que
comparten todos los amantes del Habano. Hágalo despacio
y con cuidado. Recuerde que el acto de encender un
Habano, pasar de la llama a la primera bocanada, es una
de las ceremonias más íntimas al degustar; y para poder
disfrutarla plenamente, se precisa habilidad,
concentración y delicadeza.
La llama nunca debe
tocar el puro; nunca sumerja el pie del puro en la
llama, ya que si lo hace el tabaco se convertiría en
carbono y su sabor a quemado permanecerá desde la
primera a la última calada. Tampoco sujete el puro con
la boca, manténgalo a una distancia de medio centímetro
por encima de la llama y en ángulo de 45 grados. Poco a
poco, haga girar el puro hasta que el borde del pie se
queme por igual, formando un anillo de brasa uniforme;
una vez encendido, sople con cuidado hasta que las
ascuas se recubran de un círculo de ceniza perfecto.
Encender un habano es
un arte sutil que requiere paciencia y mucha atención
para asegurarse que todo el borde está encendido; si el
círculo no prende por igual, la combustión tampoco
resulta uniforme. En caso de formarse el efecto túnel
(en que una parte quema más deprisa que la otra), ya no
podrá fumar el puro de forma adecuada. Cuando las
cenizas rodeen la capa y las espirales de humo empiecen
a ascender, se inicia el siguiente paso.
Ahora, eche ligeras
bocanadas y gire el puro justo por encima (no dentro)
del extremo de la llama, para encender todo el círculo
exterior. Si el puro prende bien, la 1ª bocanada será la
más intensa y gratificante; algunos aficionados, antes
de esa bocanada, suelen soplar brevemente sobre el
cigarro para así expulsar el posible mal sabor del
encendido, debido al azufre de las cerillas o al gas del
mechero. Felicidades, ya ha encendido su tabaco. Con el
rito del encendido, el fumador muestra su respeto y
aprecio, y el habano responde ofreciendo un instante
privado de sumo placer.
Las cenizas son una
señal sobre algunas de las características de su puro.
Un Habano que se enrolla bien, puede quemarse despacio y
crea una ceniza tiesa entre dos a tres pulgadas de
longitud sin doblarse o romperse. Se parece al propio
tabaco, excepto en que es gris.
En caso de que la
ceniza se queme o se quiebre rápidamente, probablemente
no fue torcido debidamente. Si el color ceniza empieza a
variar en tonos más oscuros seguramente la mezcla de la
hoja no cumplía estándares normales de calidad.
La calidad del humo no
es afectada por la longitud de la ceniza. Un sabor
caliente o amargo, o cualquier otro tipo de variaciones
que ocurran mientras esta degustando el puro, son
indicaciones de calidad pobre, bien sea en la mezcla de
la hoja o en el enrollado. Un gran tabaco de calidad
normalmente puede fumarse más allá del anillo.
A veces, cuando usted
deguste un puro después de la anilla, el sabor empezará
a ser amargo. La mayoría de los expertos recomiendan
abandonarlo, pero es aconsejable tener más paciencia,
permitir que se queme suavemente en el cenicero
apropiado. Un puro bueno puede mantener sus lentas
cualidades ardientes de 3 a 5 minutos sin ser resoplado.
Bastante a menudo se quemará más allá del alquitrán,
resurgiendo su maravilloso sabor original.
¿Qué hacer si el puro
se apaga?
A veces, un puro bien
encendido puede apagarse mientras lo fuma; esto puede
ocurrir si olvida durante algunos minutos darle una
bocanada. En todo caso, "que no cunda el pánico", no es
un sacrilegio y además, lleva menos tiempo reencender un
puro apagado que encender otro nuevo.
Lo primero que debe
hacer es sacudir la ceniza y soplar con cuidado para
comprobar que el puro está apagado. Si no sale humo,
caliente el pie del puro, haciéndolo al girar sobre la
llama para eliminar el alquitrán y, ahora enciéndalo de
nuevo; al encender el borde de la capa, puede que el
puro ya haya prendido.
No deje apagar su
tabaco para terminarlo al día siguiente, su sabor rancio
y su exagerada fuerza le harán olvidar el placer de la
degustación anterior. Si se ve obligado a encender
varias veces el mismo puro, puede que esté mal torcido;
tenga en cuenta que los mejores Habanos se elaboran a
mano, (no a máquina), con una materia prima que conserva
gran parte de su estructura irregular natural; a pesar
de que los controles de calidad son rigurosos, puede que
llegan al mercado algunos que no estén en las mejores
condiciones. Otra posibilidad, es que su puro se apague
por un exceso de humedad, ya que ésta dificulta el tiro.
Los utensilios del
encendido
Antes que nada, lo
primero es saber lo que no debe utilizar al encender un
cigarro puro:
Nunca lo encienda con
una llama que alterare sus cualidades: por tanto, no use
una vela ya que los vapores desprendidos por la cera
caliente darán al tabaco un sabor desagradable; tampoco
use un mechero de gasolina, por el mismo motivo. De
todas formas, si insiste en usarlos, prenda con ellos
una astilla de cedro (las encontrará en las cajas de
puros) y encienda el puro con ésta.
Las cerillas son
habituales en el encendido de los puros; úselas de
madera, extra largas y sin azufre. Si no las encuentra y
usa las cortas normales, tenga a mano una caja
entera. Asegúrese de que la llama haya quemado el azufre
antes de encender y use dos a la vez, obtendrá una llama
más gruesa
Los encendedores
especiales para los habanos permiten un encendido más
regular; funcionan a base de un gas inodoro y generan
llamas más anchas (algunos incluso disponen de doble
llama) y un regulador de intensidad. Existen modelos de
los más variados tipos, formas y materiales. Para elegir
uno, los criterios son: potencia, adaptabilidad a la
mano y la facilidad de manejo.
ELEGANCIA
El buen aficionado al
Habano debe tener siempre en cuenta a los que no lo son
y ahorrarse el calificativo de zafio e irrespetuoso.
Para evitarlo siga los consejos de Marvin R. Shanken, en
su magnífico libro "Puros, manual para sibaritas":
El aficionado entre no
fumadores
La regla de oro es no
compartir el humo de su puro con quien no sepa
apreciarlo. A parte de esta regla evidente, tenga en
cuenta que desde noviembre de 1999 está prohibido fumar
en lugares públicos. Esto no obstante, recuerde: 1º.-
que no debe fumar en ascensores, vestíbulos u otros
lugares cerrados; 2º.- si fuma en un lugar público con
buena ventilación y donde no esté prohibido, pero
alguien se queja con educación, le resultará más fácil
cambiar de lugar que defender sus derechos; 3º.- en
casa, hay que vaciar los ceniceros y ventilar la casa, a
fin de evitar el olor rancio que dejan las colillas y
las cenizas; 4º.- debe cuidar su ropa, ya que los puros,
una vez fumados, la impregnan de un fuerte olor.
El aficionado entre
otros aficionados
Entre aficionados,
las normas de buen gusto son:
1º.- No se ofrece una
ronda de puros, al igual que una de cigarrillos.
2º.-Nunca eche el humo
hacia otra persona, aunque sea hacia otro aficionado.
3º.- Devuelva al
momento el cortapuros y/o encendedor que le presten.
4º.- No ofrezca a
nadie un puro ya cortado sin su consentimiento, (el
corte es un asunto muy personal).
5º.- No se
ofrezca a dar fuego a nadie si no se lo solicita (el
encendido es algo tan personal como el corte).
6º.- No dé por
hecho que debe dar lecciones a una mujer, solo por
serlo, hay verdaderas expertas.
7º.- Si quiere retirar
la anilla del puro, no lo haga hasta que llegue al
último tercio. Recomendamos que por respeto, no lo haga
a menos que la anilla, se afloje.
8º.- Nunca coja un
puro de un humidor si no se lo han ofrecido, trate el
humidor ajeno como con el mismo respeto y discreción que
merecen un diario personal o una caja fuerte.
9º.- En los círculos
de fumadores, "sírvase usted mismo" significa "coja
uno", no se llene los bolsillos a menos que se le invite
a hacerlo.
10º.-Experimente, si
viaja a un lugar donde elaboran puros, pruébelos aunque
lleve consigo su marca favorita (si quiere llevarse a
casa unas cajas, pregunte cuantas puede pasar en la
aduana sin problemas).
11º.-En los
nacimientos de sus hijos, sea generoso y reparta los
puros con orgullo.
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Si lo desea, comuníquese con
nosotros. Todos los correos con sugerencias, pedidos o
recomendaciones, son tomadas en cuenta. No olvide
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